Cronica del concierto de Gritando en Silencio en La Casa de Max

3 de Deciembre, 2007 - Ciudemun Cronicas

Cronica del concierto de Gritando en Silencio en La Casa de Max (Sevilla) 1/12/07 por Ciudemun

Son las 9 y cuarto de un uno de Diciembre cuando giramos la esquina de la calle Álvaro Bazán en el centro de Sevilla, no veo carteles ni nada que me digan que estamos en La casa de Max pero dos personas que nos ven perdidos deciden ayudarmos, lo que buscamos está tras esa cochera roja, me doy cuenta que va a ser una noche especial en un lugar peculiar, será algo muy íntimo, allí no entran más de cien personas, recogemos las entradas y nos vamos a un “bareto” a darle trabajo al hígado, dos cervezas después el reloj marca casi las diez, entramos en el local. Se busca al de los palos, Jorge, el batería, se ha despistado, es el único que no sube al escenario, Santos a la izquierda a pie de público, en el centro Aldo y Markitos, tocado con un pañuelo, a la izquierda, el vocalista saluda y agradece con abrazos hablados a los allí presentes, empiezan a sonar los instrumentos y se ven con ganas, Markitos habla del recorte de libertades que los nuevos tiempos nos traen, ley anti-botellón y prohibiciones varias, en su boca Neruda nos ilustra, “Podrán cortar todas las flores, pero no nos arrebatarán la primavera”, me siento cómodo, muy cómodo, una nevera llena de quintos de cerveza está esperando a que la vaciemos los allí presentes, ayudo bastante a ello, un euro cae en la hucha que hace de caja voluntaria por cada botellín que hago mío, mi memoria dice que “Cuentos de desgarro” abre el concierto, ustedes sabréis si le hacéis caso, yo no prometo nada, la acústica no es la adecuada, aún así, aquello suena bien, la gente canta las letras de estos cuatro colegas que hacen lo que le gusta y para colmo, lo hacen de lujo. A la luz de una sonrisa, Con dos copas de más, Flores de Cartón, muchas más, incluso alguna que escucho por primera vez, son el repertorio que va llenando nuestros oídos y demás sentidos, me gustó mucho una acústica, “No quedan puertas”, suena muy bien y Markitos comenta que sin estar grabada navega por la red, la magia de Internet. El blues del espejo le exige mucho a la voz del cantante, que pide perdón porque un inoportuno resfriado no le deja estar al cien por cien, sinceramente, no hacían falta las disculpas, apenas se nota, su voz suena como siempre, potente y desgarradora. Dos horas después y no se cuantas cervezas los Gritando se despiden, me acerco a Markitos, le saludo, le doy la enhorabuena, no le veo satisfecho del todo, se que su resfriado tiene algo que ver, me lo confirma, aun así, le afirmo convencido que ha sido un gran concierto, me ha encantado, me dice que era algo íntimo, entre amigos, que la canción Con dos copas de más tiene mucho que ver en ese concierto, es un homenaje el evento así como la misma canción es un tributo a quién ya no está, me despido, encantado de conocerte, nos citamos para el próximo concierto, que sea pronto y pueda ir. Espero, dentro de no mucho tiempo, poder decir entre miles de personas que yo estuve aquella noche donde solo eramos cien.

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